La Restauración de la Iglesia Mormona
En 1820, Nueva Inglaterra fue sacudida con entusiasmo religioso – y confusión religiosa. Para cualquiera que todavía no hubiera elegido unirse a una iglesia, allí habían suficientes para escoger. ¿Pero cuál? Cada iglesia tenía muchas semejanzas a otras, pero también diferencias, alguien que buscara la verdad podía verse en toda clase de dificultades para decidir cuál iglesia tenía la verdad. Por lo que el joven de catorce años, José Smith no podía decidir. Así que fue a las escrituras – allí en Santiago 1:5, él encontró una respuesta. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” La solución era preguntarle a Dios. Esto fue lo que José decidió hacer.
José Smith fue a una arboleda cerca de su casa para preguntarle a Dios a cuál iglesia unirse. La respuesta que recibió fue inesperada y gloriosa – porque como respuesta, el Señor le dio una visión: “Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!” José Smith vio a Dios el Padre y a Su Hijo, Jesucristo – y le dijeron, personalmente, que no debería unirse a ninguna de las iglesias. Ninguna de las iglesias establecidas era verdadera.
La experiencia de José es llamada La Primera Visión – y fue la primera de muchas visiones. José apenas tenía catorce años, aún desde el principio, lo que había visto era rechazado. A la mayoría de las personas a quienes les contó la historia, no le creyeron – muchas personas creían que Dios ya no le hablaba al hombre tan directamente como para mostrarse a Sí Mismo en milagros y visiones. Sin embargo, José no negaría lo que había visto. A los diecisiete años, José tuvo otra visión. Lo visitó el ángel Moroni, quien le contó a José sobre un libro de planchas de oro, un registro de unas personas que una vez vivieron en las Américas. Este registro encerraba “la plenitud del evangelio eterno cual el Salvador lo había comunicado a los antiguos habitantes.”
José Smith con el tiempo sería guiado para encontrar y traducir el registro. Sería publicado como el Libro de Mormón. El Libro de Mormón cuenta sobre unas personas llamadas nefitas, quienes testificaron de Dios y Cristo de principio fin de su historia. De hecho, después de Su muerte, Jesucristo apareció a las personas del Libro de Mormón. Pero los nefitas también cometerían terribles errores y muchas veces fueron más malvados que sus enemigos, los lamanitas. Al final, a causa de su maldad, los nefitas fueron destruidos. El Libro de Mormón restauró verdades sobre Cristo y Su evangelio que se habían perdido.
El Libro de Mormón, quizás sea la característica más famosa del mormonismo, no fue la única cosa que José Smith restauró. Mientras tanto, José Smith recibió instrucciones para restaurar más que el Libro de Mormón al mundo. El Señor también restauró el sacerdocio por medio de él. El sacerdocio es la autoridad divina para actuar en nombre de Dios. José Smith fue visitado Juan el Bautista, quien le confirió el Sacerdocio Aarónico (el cual da autoridad para predicar y bautizar). A su tiempo, los apóstoles de Cristo, Pedro, Santiago y Juan, visitaron a José Smith para conferirle el Sacerdocio de Melquisedec (el cual da autoridad para conferir el don del Espíritu Santo, entre otras ordenanzas). José Smith entonces daría este sacerdocio a otros, mediante la imposición de manos.
José Smith oficialmente organizó la Iglesia de Cristo en 1830 (más tarde conocida como La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más comúnmente conocida como la Iglesia Mormona). Al inicio, la Iglesia tenía sólo seis miembros – pero crecería rápidamente. José Smith, como un profeta, continuaría recibiendo revelaciones toda su vida. Efectivamente, él constantemente le preguntaba a Dios y recibía las respuestas. El evangelio fue restaurado, continuó a pesar del asesinato de José Smith, y ahora es más grande como nunca antes. El evangelio sigue vigente y permanece como la Iglesia verdadera en toda la tierra.
