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Expiación de Jesucristo

El tercer artículo de fe de la Iglesia Mormona, se lee así: “Creemos que por la Expiación de Cristo, todo el género humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio.” (Estos artículos fueron escritos por el fundador mormón, José Smith, y todavía son preceptos de la fe mormona.)

La Caída de Adán separó a la humanidad de Dios, sometiéndonos al pecado y a la muerte. Somos incapaces de evitar el pecado, por lo tanto, incapaces de regresar a Dios por nuestros propios medios. Para que pudiéramos regresar a la presencia de Dios, necesitábamos un Salvador – un ser perfecto quien podía hacer lo que nosotros no podíamos (y no podemos).

¿Qué es lo que creen los mormones de este Salvador? Jesucristo fue escogido para ser nuestro Salvador, antes que el mundo existiera. Él fue escogido para llevarnos de regreso a la presencia de Dios, para salvarnos de nuestros propios pecados ya que nosotros solos no somos capaces de abandonarlos.

De nuevo, la Caída de Adán trajo pecado y muerte al mundo – la muerte física y la muerte espiritual (la muerte espiritual consiste en estar separados de Dios). Cristo nos ha salvado de ambas muertes. Cristo murió y resucitó, por eso en las creencias mormonas, sabemos que todos resucitaremos, no importando lo que hayamos hecho o dejado de hacer. Mediante la Expiación de Cristo, podemos ser salvos de la peor muerte, la muerte espiritual. El poder del arrepentimiento, que consiste en abandonar nuestros pecados, se nos da a causa que Cristo sufrió por nuestros pecados. Por Cristo, somos capaces de volver a la presencia de Dios y ser redimidos de nuestra muerte espiritual. Cristo era el único quien podía expiar nuestras culpas, porque Él es el Hijo de Dios.

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El sufrimiento de Cristo fue grande. En el Jardín de Getsemaní, Su agonía fue tan intensa que literalmente salió sangre por Sus poros. Por ser el Hijo de Dios, esa agonía tan terrible no lo mató. Él tenía poder sobre la muerte. Su muerte en la cruz fue una entrega voluntaria de Su espíritu. Completó Su Expiación por nosotros cuando Él resucitó el tercer día después de Su muerte. Su vida, según testifica la Primera Presidencia, no empezó en un establo en Belén, ni terminó en la cruz del Calvario. Cristo, el Redentor del mundo, vive.

Los mormones creen que Su Expiación es universal. Jesucristo no murió por unas pocas personas – Él murió por todos. Su sacrificio fue voluntario, aceptar Su sacrificio y Su Expiación también es un acto voluntario. El mormonismo enseña que solamente nosotros (no Adán, ni nuestros padres), somos responsables de nuestros pecados y tenemos la responsabilidad de aceptar el sacrificio de Cristo. Tenemos la responsabilidad de aceptar la Expiación. Debemos decidir aceptar a Cristo como nuestro ejemplo y tratar de vivir como Él vivió. El Libro de Mormón nos dice que la Expiación de Cristo nos salva después que hagamos todo lo que podamos – así es el balance mormón de fe y obras. Somos salvos por la gracia, pero debemos cumplir con los mandamientos de Dios.

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