Bautismo en el mormonismo
Los mormones creen que el bautismo es fundamental para entrar al grado más alto de gloria, después de esta vida. Ser bautizado es necesario para ser salvo.
La Iglesia Mormona practica el bautismo por inmersión completa, tal como Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista, según el Nuevo Testamento. Los mormones creen que cuando una persona que se arrepiente y se bautiza, todos sus pecados anteriores son borrados. Él o ella son limpios.
En el bautismo, una persona hace convenios (una promesa de dos vías) con el Señor. Al ser bautizada, una persona promete tomar Su nombre sobre sí, recordarle siempre, y guardar Sus mandamientos. A cambio, el Señor promete bendecir a aquellos quienes permanecen fieles al convenio y les permite tener el don de Su Consolador, el Espíritu Santo.
Después de ser bautizado, un miembro de la Iglesia Mormona recibe el don del Espíritu Santo. Esta es una ordenanza que se realiza mediante la imposición de manos por aquellos hombres que poseen el santo sacerdocio del Señor. Ellos bendicen a la persona con la compañía constante del Espíritu Santo, dicho don deberá respetarse y atesorarse con gran sensibilidad. El Espíritu Santo le permite a uno sentirse lo más cercano posible a su Padre Celestial y recibir revelación de Él.
En la Iglesia Mormona, el bautismo ocurre a la edad de ocho años o más, pero nunca antes de esa edad. Los mormones creen, según revelación moderna, que a la edad de ocho años, los niños son responsables de sus pecados. Son capaces de discernir por sí mismos, entre lo bueno y lo malo. La doctrina mormona enseña que aquellos que no son capaces de discernir entre el bien y el mal (a causa de un impedimento mental, por ejemplo) o niños que murieron antes de la edad de ocho años, son limpios mediante la Expiación de Cristo, y no son responsables de sus faltas.
A pesar que Jesús fue perfecto, fue bautizado para demostrar que “él se humilla ante el Padre, y testifica al Padre que le sería obediente al observar sus mandamientos” (2 Nefi 31:7). Esta humildad y deseo obedecer al Padre son necesarios en todos aquellos que se bautizan.
